Producción de miel mueve el mercado de productos locales

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Por: Tahiní Robles Agosto

“Las abejas son el insecto más importante de nuestro planeta. Tenía cuatro años cuando me enamoré de ellas y nueve cuando empecé con la apicultura”, dijo José Correa un agricultor y apicultor de 57 años del pueblo de Naranjito. Correa es dueño de una pequeña empresa llamada Apiario Don Sano dedicada a la producción de miel.

De acuerdo con el Boletín de Economía durante inicios del siglo XX los agricultores y vendedores de productos locales batallaron por mantener el comercio local a flote. La investigación detalla que debían producir productos de calidad al mejor precio. La mayoría de los consumidores de los productos locales eran personas con mayor poder adquisitivo. El estudio de la Unidad de Investigaciones Económicas de la Universidad de Puerto Rico resalta que la llegada de productos importados a finales de los años 1940 provocó que los productores locales perdieran presencia en el mercado. Lejos de amilanar su deseo de aportar a la economía, comercios como el Apiario Don Sano quieren seguir la tradición de trabajar la tierra y ofrecer productos frescos. 

Según indica la  Real Academia Española un agricultor es aquella persona que se dedica a cultivar o labrar la tierra, mientras que un apicultor es la persona que se dedica a la cría de abejas. “No todo el mundo está dispuesto a coger todo el día sol o picadas de abejas, incluso para poder ejercer ambos trabajos se necesita estudiar ya que se debe tener conocimiento del tema”, comentó Correa. La mayoría de los agricultores y apicultores venden sus productos para generar ingresos y comprar materiales de trabajo que son muy costosos.

Ser agricultor y apicultor no es tan fácil como creen. Se necesita pasión y amor ya que no es un trabajo sencillo. Según Ciencia Puerto Rico en el país solo existen 95 apicultores certificados. Tras el huracán María se perdió el 80 por ciento de las abejas domésticas, que son las que los apicultores mantienen en sus fincas para la producción de miel o servicios de polinización. Fue un momento difícil para ellos ya que tuvieron que volver a empezar de nuevo con las colmenas, materiales y producción de miel, detalla el escrito.

Paola Rivera, una deportista de 20 años residente en Comerío, considera que es mejor hacer consumo de productos locales y orgánicos.  Como deportista de taekwondo es consciente que estos productos son de costos elevados, pero de calidad. “Empecé a consumir productos locales y orgánicos debido al deporte que practico ya que debo mantenerme en constante cambios de peso”, dijo.  La joven tuvo la oportunidad de trabajar un verano con el apicultor José Correa donde aprendió el valor nutricional de los productos locales y la miel. Además, indicó que estos son mucho más saludables y menos dañinos para nuestro cuerpo, “durante el tiempo que trabajé con el señor Correa aprendí que consumir estos productos que me ayudan a perder peso sanamente y no de forma peligrosa como solía hacer”. 

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