El estado de la industria cinematográfica en Puerto Rico

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Por: Abdiel Rivera Ramos

Muchos jóvenes puertorriqueños sueñan con poder trabajar algún día en la industria cinematográfica, sin embargo, la falta taller desalienta a muchos que no tienen el dinero para salir de la Isla para alcanzar sus sueños. 

Tanto los veteranos como los jóvenes cineastas encuentran obstáculos para desarrollar sus proyectos fílmicos en Puerto Rico. Esto es debido, a varios factores y a la falta de una industria cinematográfica sólida.  En comparación al de otros países como México, India, Colombia, Argentina o España, la industria de cine en la Isla no se encuentra al mismo nivel, comentó el director, guionista y productor puertorriqueño, Benjamín López.

De acuerdo con el también autor de la exitosa trilogía de Mi Verano con Amanda, las causas por las cuales se le adjudican la falta de una industria cinematográfica sólida son varias. López comentó que una de las razones tiene que ver con la matemática. Puerto Rico cuenta con una población de solamente 3,285,874 personas, según el Censo del 2020.  Unas 700,000 personas, aproximadamente, son consumidores de cine ávidos. Estas, a su vez se subdividen en diferentes tipos de consumidores, indicó el cineasta. La gran mayoría de los proyectos son de cine comercial, de estudio o de Fine Arts, dejando un pequeño porcentaje de personas que van al cine a ver películas locales, explicó.   

Por otro lado, Jorge Luis Aquino Calo, fundador y director ejecutivo de la Fundación Cinestell de Puerto Rico, organización que se encarga de educar sobre cine a través de campamentos virtuales, indicó que la industria cinematográfica ha sido olvidada por el Gobierno. Aquino recalcó que los tres grandes problemas del cine local es la falta de auspicios y el monopolio que ostenta actualmente Caribbean Cinemas. Tanto López como Aquino coincidieron en que este monopolio afecta la distribución pues esta es la forma mediante la cual los cineastas pueden recuperar los invertido. Sin embargo, Caribbean Cinemas se queda alrededor del 60 al 70 por ciento en ganancias de taquilla, por lo que el cineasta recibe del 30 al 50 por ciento de lo recaudado por su película, lamentó Aquino. Además, señala la falta de una campaña de relaciones públicas como uno de los elementos que impiden la promoción efectiva de las películas puertorriqueñas en los medios de comunicación locales.

La Ley de incentivos Económicos para la Industria Fílmica, conocida actualmente como la Ley 27, fue creada con el objetivo de incrementar las producciones de proyectos fílmicos en Puerto Rico. Según Aquino esto se logra otorgando un crédito contributivo del 40 al 60 por ciento, anteriormente 90 por ciento. Este crédito es una ayuda para los inversionistas, ya que el gobierno les devuelve el dinero, según el porciento que fue acordado, explicó. Mencionó que la disminución de un 90 a un 40 o 60 por ciento ha afectado el conseguir inversionistas, principalmente para los nuevos cineastas, ya que en comparación con los porcientos anteriores perderían más dinero si el filme no recaudara lo estimado. “He hablado con algunos y me dijeron que, si estuviese el 90 por ciento, yo te doy sí, si así fuera”, dijo Aquino. 

Sin embargo, los incentivos de la Ley 27 tienen un límite de 50 millones anuales, según López.  Lamentablemente, parte de ese dinero es usado por producciones extranjeras que vienen a filmar en Puerto Rico, dejando al cineasta local sin dinero para sus proyectos, según Aquino.  Este problema también ocurriría si se termina de construir el Puerto Rico Film District, un proyecto para habilitar estudios de cine. De convertirse en una realidad las casas productoras extranjeras podrían llevarse gran parte del dinero del incentivo contributivo y las producciones locales no podrán utilizar el estudio, explicó el director. 

Los servicios de streaming podrían ser una alternativa para exhibir las producciones de cine puertorriqueñas. Para eso se necesitan que las compañías de streaming tengan oficinas locales en Puerto Rico y persiste el problema matemático pues en la Isla no tenemos suficiente población, comentó López. Las oficinas locales de Netflix se encuentran localizadas en países como Colombia, México y España, los cuales cuentan con una población muchísimo más alta en comparación a nosotros, indicó el director. 

Otro factor para tomar en cuenta tiene su raíz en la relación política entre Puerto Rico y Estados Unidos. De acuerdo con López, no resulta rentable producir para Netflix pues las producciones en español son un micro mercado en los Estados Unidos. El también guionista opina que para entrar al mercado estadounidense el proyecto debe ser filmado en inglés. 

López y Aquino, concuerdan con la idea de que en Puerto Rico hace falta educación en cine. Con ese propósito se creó la Fundación Cinestell, la única institución que se enfoca completamente en la educación sobre producción de cine en Puerto Rico. De acuerdo con su fundador, Cinestell tiene la misión de desarrollar profesionales en el campo de cine.

Todavía es incierto si en un futuro habrá una industria cinematográfica en Puerto Rico. “Hay mecanismos. Puerto Rico está fértil para hacer producciones, pero van a hacer como han sido hasta ahora, poco a poco esporádicas. El que logre montar el muñeco completo, pues va a poder tirar su proyecto, como lo he hecho yo y muchas personas. Tampoco es imposible. Pero una industria seguida donde todo el mundo que se gradué y pueda ir a buscar un trabajo, eso todavía estamos muy lejos de eso”, pronosticó López. Aun así, el cineasta apuesta que muchos directores y productores puertorriqueños van a lograr cosas grandes en el extranjero.

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